
Martes ..en realidad tengo una flojera aplastante y una y mil cosas que hacer como se acerca el dia de regreso a clases me invaden las compras de ultimo momento, que la verdad es que soy una mamá precavida y ya compre todo pero siempre falta que la estampita ,cositas asi monas que me encantan para el regreso a clases jjj lo unico que me choca es que voy a tener que levantarme otra vez alas 5.30 de la mañana .uhmm y ademas el trafico.. en fin asi es cuando los chamacos regresan a clases , pero bueno tengo toda mi semana organizada de tal manera que tendre poco tiempo libre .
Martes en la tarde .comprar cosas para el fin de curso del curso de verano (ja, estas maestras no saben que inventar)
Miercoles. cafe con una amiga que seguramente me contara sus proezas sexuales mientras yo me tengo que morder los labios para mitigar mi falta de besos ...
Jueves . seguramente shooping
Viernes :ahora si me voy a descarriar chamacos y me voy a ir de reventón, lugar aun no decido sera alguno de plaza loreto ,acompañada de mi mejor amiga el plan sera beber y bailar y hablar por supuesto de los hombres ( y de uno que me tiene bien olvidada) jjjj recomiendenme un lugar no jjj yo quiero ir a mama rumba a mover el bote, mi amiga quiere ir a un pub ... jj dificil eleccion echaremos un volado jjj
Sabado .Aun nada, estoy viendo si se hace lo de un barcin a coyo jjjjj
Domingo. Ya prometi ir al six flags con la dueña de mis quincenas..
Y hablando de otras cosas he sentido como aburrido el ambiente , a ustedes no les pasa lo mismo ..
Y mientras tanto hoy tiene un examen mi hija pues desde que empezaron las vacaciones le deje de tarea aprenderse un poema (el cual es mi favorito de favoritos ) se lo habra aprendido o no, he ahi el dilema bueno en caso de que si ya tendra un premio y en caso de que no pues no tendra nada verdad jjjjj
Bueno y en vista de mi poca creatividad el dia de hoy a continuacion les dejo el poema (que ya les dije es mi favorito ) un besukis a todos y feliz martitis
La Duquesa Job
Manuel Gutiérrez Nájera (1884)
En dulce charla de sobremesa,
mientras devoro fresa tras fresa,
y abajo ronca tu perro Bob,
te haré el retrato de la duquesa
que adora a veces al duque Job.
No es la condesa de Villasana
caricatura, ni la poblana
de enagua roja, que Prieto amó;
no es la criadita de pies nudosos,
ni la que sueña con los gomosos
y con los gallos de Micoló.
Mi duquesita, la que me adora,
no tiene humos de gran señora:
es la griseta de Paul de Kock.
No baila Boston, y desconoce
de las carreras el alto goce
y los placeres del five o'clock.
Pero ni el sueño de algún poeta,
ni los querubes que vio Jacob,
fueron tan bellos cual la coqueta
de ojitos verdes, rubia griseta,
que adora a veces el duque Job.
Si pisa alfombras, no es en su casa;
si por Plateros alegre pasa
y la saluda madam Marnat,
no es, sin disputa, porque la vista,
sí porque a casa de otra modista
desde temprano rápida va.
No tiene alhajas mi duquesita,
pero es tan guapa, y es tan bonita,
y tiene un perro tan v'lan, tan pschutt;
de tal manera trasciende a Francia,
que no la igualan en elegancia
ni las clientes de Hélene Kossut.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.
¡Cómo resuena su taconeo
en las baldosas! ¡Con qué meneo
luce su talle de tentación!
¡Con qué airecito de aristocracia
mira a los hombres, y con qué gracia
frunce los labios —¡Mimí Pinsón!
Si alguien la alcanza, si la requiebra,
ella, ligera como una cebra,
sigue camino del almacén;
pero, ¡ay del tuno si alarga el brazo!
¡Nadie se salva del sombrillazo
que le descarga sobre la sien!
¡No hay en el mundo mujer más linda!
Pie de andaluza, boca de guinda,
sprint rociado de Veuve Clicquot,
talle de avispa, cutis de ala,
ojos traviesos de colegiala
como los ojos de Louise Theo.
Ágil, nerviosa, blanca, delgada,
media de seda bien restirada,
gola de encaje, corsé de crac,
nariz pequeña, garbosa, cuca,
y palpitantes sobre la nuca
rizos tan rubios como el coñac.
Sus ojos verdes bailan el tango;
nada hay más bello que el arremango
provocativo de su nariz.
Por ser tan joven y tan bonita,
cual mi sedosa, blanca gatita,
diera sus pajes la emperatriz.
¡Ah! Tú no has visto cuando se peina,
sobre sus hombros de rosa reina
caer los rizos en profusión.
Tú no has oído que alegre canta,
mientras sus brazos y su garganta
de fresca espuma cubre el jabón.
Y los domingos, ¡con qué alegría!,
oye en su lecho bullir el día
¡y hasta las nueve quieta se está!
¡Cuál se acurruca la perezosa
bajo la colcha color de rosa,
mientras a misa la criada va!
La breve cofia de blanco encaje
cubre sus rizos, el limpio traje
aguarda encima del canapé.
Altas, lustrosas y pequeñitas,
sus puntas muestran las dos botitas,
abandonadas del catre al pie,
Después, ligera, del lecho brinca,
¡oh quién la viera cuando se hinca
blanca y esbelta sobre el colchón!
¿Qué valen junto de tanta gracia
las niñas ricas, la aristocracia,
ni mis amigas del cotillón?
Toco; se viste; me abre; almorzamos;
con apetito los dos tomamos
un par de huevos y un buen beefsteak,
media botella de rico vino,
y en coche, juntos, vamos camino
del pintoresco Chapultepec.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.