La tormenta me sorprendio, contigo atrapado en mi mirada, lanzando botellas al mar llenas de besos que nunca llegaban, que se extravíaban, que se equivocaban de puerto, que se rompían.
Intentan llegar a mi boca y confunden los barcos y me llenan de cristales los labios que, pegados a la ventana congelados solo esperan verte aparecer.
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